Envenenamiento en los caballos: un peligro silencioso que comienza en el prado

Los caballos son animales selectivos cuando pastan. En condiciones normales, suelen evitar las plantas tóxicas gracias a su instinto y experiencia
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Los caballos son animales selectivos cuando pastan. En condiciones normales, suelen evitar las plantas tóxicas gracias a su instinto y experiencia. Sin embargo, ese mecanismo natural puede fallar cuando el alimento escasea, durante periodos de sequía, si el pasto está sobreexplotado o cuando las plantas tóxicas llegan mezcladas con el heno. En esos casos, el riesgo de intoxicación aumenta considerablemente y puede poner en peligro la vida del animal.

Según los especialistas del Instituto Francés del Caballo y la Equitación (IFCE), las intoxicaciones alimentarias representan una de las emergencias veterinarias más importantes relacionadas con el manejo de los équidos. No siempre son consecuencia de una gran ingestión en un solo momento. En muchas ocasiones, pequeñas dosis consumidas durante semanas provocan lesiones irreversibles, especialmente en el hígado. (equipedia.ifce.fr)

Suelen evitar las plantas tóxicas gracias a su instinto.Pero pueden fallar cuando el alimento escasea

¿Cómo se intoxica un caballo?

Las causas son diversas. La más frecuente es la ingestión accidental de plantas tóxicas presentes en la pradera o mezcladas con el forraje. También pueden intervenir hongos, mohos que contaminan el heno, semillas tóxicas, restos de podas de jardines o incluso hojas que caen dentro del bebedero.

Paradójicamente, muchas plantas que el caballo rechazaría cuando están frescas se vuelven mucho más apetecibles una vez secas en el heno, ya que pierden su sabor amargo, pero mantienen intactos sus principios tóxicos. Este es uno de los grandes riesgos para las explotaciones ecuestres.

Los expertos recuerdan además que nunca deben arrojarse restos de poda de jardines a los paddocks. Muchas especies ornamentales utilizadas en viviendas particulares son extremadamente tóxicas para los caballos.

Paradójicamente, muchas plantas que el caballo rechazaría cuando están frescas se vuelven mucho más apetecibles una vez secas

Los síntomas pueden ser muy variados

Dependiendo de la planta ingerida y de la cantidad consumida, los signos clínicos pueden aparecer en pocos minutos o desarrollarse lentamente durante meses.

Cuando existe una sospecha de intoxicación, el veterinario debe intervenir de inmediato

Entre los síntomas más habituales destacan:

  • Cólico.
  • Salivación excesiva.
  • Diarrea.
  • Pérdida de apetito.
  • Debilidad muscular.
  • Temblores.
  • Dificultad respiratoria.
  • Alteraciones cardíacas.
  • Incoordinación.
  • Convulsiones.
  • Muerte súbita en los casos más graves.

Cuando existe una sospecha de intoxicación, el veterinario debe intervenir de inmediato. Conservar una muestra del forraje o de la planta sospechosa puede facilitar enormemente el diagnóstico.

Cinco plantas muy peligrosas presentes en Europa

1. El tejo (Taxus baccata)

Probablemente una de las plantas más peligrosas para los caballos

Es probablemente una de las plantas más peligrosas para los caballos. Muy frecuente como árbol ornamental en jardines y cementerios tanto en España como en Francia, contiene alcaloides extremadamente tóxicos que afectan directamente al corazón.

Basta una pequeña cantidad de hojas para provocar la muerte de un caballo adulto en muy poco tiempo. En muchas ocasiones el animal apenas presenta síntomas antes del colapso cardíaco.

2. El adelfa o laurel rosa (Nerium oleander)

La adelfa constituye una de las principales causas de intoxicación vegetal en los équidos

Muy habitual en las zonas mediterráneas españolas y en el sur de Francia, la adelfa constituye una de las principales causas de intoxicación vegetal en los équidos.

Todas las partes de la planta contienen glucósidos cardiotóxicos. Según el IFCE, alrededor de 25 gramos de hojas —aproximadamente una decena de ellas— pueden resultar letales para un caballo de 500 kilos. Incluso las hojas secas conservan toda su toxicidad y pueden contaminar el agua de bebida. (equipedia.ifce.fr)

El sénecio de Jacob

3. Los sénecios (Senecio spp.)

El sénecio de Jacob, el sénecio del Cabo y otras especies se han extendido ampliamente por Francia y también aparecen cada vez con mayor frecuencia en distintas regiones españolas.

Su principal peligro radica en que producen lesiones hepáticas irreversibles. Los caballos suelen evitar la planta fresca por su sabor amargo, pero la consumen fácilmente cuando aparece mezclada con el heno.

El problema es que la intoxicación suele ser crónica: durante semanas o meses el caballo parece sano, hasta que el hígado ya está gravemente dañado y aparecen pérdida de peso, ictericia, cólicos recurrentes y alteraciones neurológicas. (equipedia.ifce.fr)

Los caballos suelen evitar la planta fresca por su sabor amargo, pero la consumen fácilmente cuando aparece mezclada con el heno.
El estramonio (Datura stramonium)

4. El estramonio (Datura stramonium)

Muy presente en cultivos agrícolas y terrenos abandonados de España y Francia, el estramonio contiene alcaloides que afectan al sistema nervioso.

Las semillas representan el mayor riesgo, especialmente cuando contaminan los forrajes. Entre los síntomas destacan pupilas dilatadas, excitación, incoordinación, taquicardia y trastornos digestivos. (equipedia.ifce.fr)

5. El laurel cerezo (Prunus laurocerasus)

Muy utilizado como seto ornamental, especialmente en viviendas y centros ecuestres, todas sus partes contienen compuestos capaces de liberar ácido cianhídrico durante la digestión.

Las jóvenes hojas son especialmente peligrosas y pueden provocar dificultad respiratoria, alteraciones nerviosas y muerte por asfixia celular. (equipedia.ifce.fr)

Muy utilizado como seto ornamental, especialmente en viviendas y centros ecuestres, todas sus partes contienen compuestos capaces de liberar ácido cianhídrico durante la digestión

La prevención sigue siendo la mejor medicina

La mayoría de estas intoxicaciones pueden evitarse mediante una gestión adecuada del entorno.

Conviene revisar periódicamente las praderas para eliminar especies peligrosas, evitar el sobrepastoreo, comprar heno de calidad libre de plantas tóxicas, impedir que los caballos tengan acceso a restos de poda y vigilar los bebederos cuando existan árboles o arbustos cercanos.

Conviene revisar periódicamente las praderas para eliminar especies peligrosas

También resulta recomendable que propietarios y cuidadores aprendan a identificar las principales plantas tóxicas presentes en su zona. Un simple paseo por los prados antes de la primavera o después de un verano seco puede detectar focos de riesgo antes de que aparezca el problema.

En definitiva, el mejor tratamiento frente a una intoxicación vegetal no comienza en la clínica veterinaria, sino mucho antes: en la observación diaria del campo y en una gestión responsable de la alimentación. Conocer qué crece alrededor de nuestros caballos puede salvarles la vida.

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