Pilar Sordo: “El caballo conecta con esa esencia, con eso que no tiene procesamiento de información”

Una experiencia, que la ha llevado a enfrentarse con sus propios miedos y a una forma de comunicación que va mucho más allá de la razón
Portada » Pilar Sordo: “El caballo conecta con esa esencia, con eso que no tiene procesamiento de información”

La reconocida psicóloga chilena llegó al encuentro “Mujeres y Caballos” realizado el pasado fin de semana, en San Francisco Lodge, después de descubrir, durante el último año, el poder terapéutico de estos animales. Una experiencia que, asegura, la ha llevado a enfrentarse con sus propios miedos y a descubrir una forma de comunicación que va mucho más allá de la razón.

Para Pilar Sordo, los caballos llegaron a su vida casi por sorpresa. Durante años había mantenido distancia con ellos después de una experiencia traumática en su infancia. Sin embargo, durante el último año, en medio de un período personal que define como “muy desafiante”, comenzó a experimentar con estos animales desde una perspectiva terapéutica.

El resultado fue, según cuenta, un verdadero descubrimiento.

En el encuentro Mujeres y Caballos, organizado en San Francisco Lodge, por sus administradores Pancho y Carmen, Pilar compartió con las asistentes una experiencia que, más que intentar explicar, invita a vivir.

Pilar comenzó a experimentar con estos animales desde una perspectiva terapéutica.

Pilar, ¿qué significa para ti estar aquí, en un congreso que se llama “Mujeres y Caballos”? ¿Por qué está aquí Pilar Sordo?

Bueno, estoy acá porque para mí los caballos han sido un descubrimiento durante este último año.

He tenido que transitar por cosas muy desafiantes durante este último año y, dentro de todas las oportunidades que se me han dado, apareció la del Haras “Estrella de la Mañana”, del Lodge San Francisco, con Pancho y Carmen.

Yo le tenía mucho miedo a los caballos. Me habían tirado cuando era chica y nunca más los tuve cerca. Pero no entendía nada del poder terapéutico que tenían, de lo que podían leerte.

Con dos terapeutas, una argentina que se llama Ana Laura y Conti Cueva, chilena, empecé a experimentar en el corral con los caballos y quedé impactada por la capacidad que tiene el caballo de percibir lo que se siente, de cómo te lee, como si fuera una especie de escáner de tu inconsciente.

Te muestra cosas que quizás ni siquiera tú has procesado, que te van a ocurrir. Es como si te adelantara información de lo que tienes que enfrentar o de lo que la vida te va a mostrar.

El caballo, Te muestra cosas que quizás ni siquiera tú has procesado

Cuando se presentó la oportunidad de que se iba a producir este encuentro de “Mujeres y Caballos”, Pancho me pidió que viniera a contar mi experiencia y a acompañar a las mujeres que están acá, que obviamente me conocen y que han seguido mi trayectoria profesional durante los 40 años que llevo recorriendo el continente.

Y a eso vine: a agradecerle a Pancho y a Carmen todo lo que habían hecho por mí, o están haciendo por mí, y al mismo tiempo poder compartir con las mujeres que se abren a esta experiencia de conocer a este animal que tiene un campo energético tan amplio, que su frecuencia cardíaca es tan amplificada como para registrar o leer cosas de los seres humanos con tanta nitidez y simpleza.

Así que por eso estoy acá.

Desde tu experiencia, ¿cuál es la relación que ves entre el caballo y la mujer? ¿Qué has descubierto estos días?

Bueno, a mí me parece que una de las cosas que llevaron a Francisco Correa a crear esta nueva raza, que es la Venusina, es que hay dos elementos que siento que se unen ahí. Leer aquí sobre La Raza Venusiana.

Uno es el poder captar o capitalizar la intuición femenina con la fuerza que tiene el caballo para leer. Creo que esa es la mezcla que hace que esto sea potente.

Para poder enganchar con los caballos necesitas dejar la mente afuera. Necesitas, de alguna manera, “decapitarte” o sea, pensar menos.

Para poder enganchar con los caballos necesitas dejar la mente afuera

Y eso es más fácil en el mundo de lo femenino —estoy generalizando— la lógica femenina incorpora lo emocional o lo intuitivo más fácilmente. Quizás cada vez menos en este momento, pero pensemos que puede seguir siendo así.

Incorpora eso que lo masculino, en su hipereducación en la racionalidad y en lo práctico, tiene menos códigos para darse cuenta de lo que el caballo le quiere transmitir.

Entonces tiene que hacer un trabajo emocional diferente.

Cada vez que he visto hombres enfrentados a los caballos uno ve que están más desafiados a tratar de decir: “¿Y por qué hizo eso? ¿Y por qué bostezó? .

Buscan una explicación y entonces entran en un juicio de credibilidad: “¿Lo creo o no lo creo?”.

Y ese juicio ya hizo perder la experiencia. Ahí ya perdiste.

¿Por qué crees que ese dejar de lado la razón es tan importante en la experiencia con el caballo?

Porque creo que hay que quedarse solo con el impacto emocional, sensitivo o intuitivo.

Yo diría que es bastante más “de alma”, me debo poner en un plano más de psicología espiritual, que emocional. Incluso creo que las emociones se pueden equivocar.

Lo que no se va a equivocar nunca es el alma, la intuición, la sabiduría humana en su esencia; lo que de verdad somos. No lo que hemos aprendido, desaprendido o deformado en nuestra historia.

Y siento que el caballo conecta con esa esencia, con eso que no tiene procesamiento de información.

Pilar Sordo y Andrea Castagnoli, directora de la federación de Criadores de Caballos de Raza Chilena.

Has hablado del caballo como una especie de lector de aquello que llevamos dentro. ¿Cómo explicarías esa experiencia?

Yo siempre hago una analogía porque una de mis especialidades son los duelos. Personalmente y por profesión, me ha tocado acompañar a gente a morir durante 28 años.

Siempre pongo el ejemplo de que, cuando una persona está en duelo, tenemos símbolos para encontrarnos con las personas que se fueron: la pluma, el colibrí, el pájaro carpintero…

Y cuando yo veo un colibrí justo pensando dos minutos antes en mi pareja, que falleció de un cáncer de páncreas, yo no tengo ninguna duda de que ese colibrí tiene que ver con su visita.

San Francisco Lodge, un entorno privilegiado para la Raza Venusiana

Ahora, si yo le pongo cabeza a eso y digo: “Mira qué coincidencia, justo apareció un colibrí y yo estaba pensando justo en Óscar”, si yo ya le pongo cabeza, la comunicación se cortó.

Todo lo que Óscar trató de hacer para mantenerse y hacerse presente se fue al tacho de basura.

Bueno, con el caballo yo siento que pasa lo mismo.

Siento que el caballo entrega esa información que no necesita ser procesada desde la mente, porque cuando ya la proceso desde la mente dejó de tener ese poder informativo.

¿Entonces la experiencia con el caballo necesita tiempo para ser comprendida?

Probablemente las mujeres que están en este encuentro van a decantar esta experiencia, no sé, 15 días después de haber venido para acá.

Ayer les decía en la inauguración: “Ojalá que se vayan de aquí sin entender nada”.

Esa sería la mejor experiencia de haber venido a este retiro. Porque si se van entendiéndolo todo, no entendieron nada. Es absolutamente al revés.

Ojalá que en 15 días más se acuerden de una experiencia y lloren.

Y recién ahí lloren y digan: “¡Ah! Esto significaba lo que viví”.

Y ahí recién le vayan poniendo nombre.

Porque yo siento que es una experiencia que va decantando de a poco y que el caballo te va ofreciendo esa información también de a poco, dentro del proceso.

Ojalá que en 15 días más se acuerden de una experiencia y lloren.
Y ahí recién le vayan poniendo nombre.

¿Y para Pilar? ¿Aquí también hay algo que aprender?

Todo el tiempo, pues. No, si yo soy alumna permanente.

Y además soy curiosa patológica. Entonces todo me interesa, todo lo estudio, quiero sentirlo todo. Quiero que la vida me atraviese con todo lo que me tenga que atravesar, porque creo que no hay mejor manera de evolucionar o de ser mejor persona que permitiéndole a la vida que te atraviese y habitando lo que cada experiencia de vida te genera o te trae como consecuencia.