Alba Lajarin: cuando el sueño se salta obstáculo a obstáculo

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Hay trayectorias que no nacen del privilegio, sino de la insistencia. Historias construidas a base de cartas a los Reyes Magos que nunca se cumplieron, de kilómetros recorridos para poder montar, de miedos afrontados y de una FE inquebrantable en que, con trabajo y tenacidad, los sueños acaban encontrando su camino. La de Alba Lajarin Martinez (Guadalajara, 37 años) es una de ellas. Amazona, directora de su propio centro ecuestre y referente para muchos jinetes, su vida demuestra que luchar por lo que uno ama no siempre es fácil, pero casi siempre merece la pena.

ALBA LAJARIN MARTINEZ
Alba y su padre en un día de campo, montando a Rubio.

Desde pequeña, Alba tuvo claro que quería un caballo. Venía de una familia obrera, donde ese deseo parecía inalcanzable, pero su perseverancia logró abrir una puerta: a los 13 años empezó a montar en una hípica situada a más de 40 minutos de casa. Aquel primer día, sobre un caballo llamado Pegaso, marcó un antes y un después. “Empecé a trotar y mi profesora me preguntó cuánto tiempo llevaba montando; cuando le dije que era la primera vez, no se lo podía creer”. Desde entonces, como ella misma afirma, nunca volvió a bajarse de un caballo.

El miedo como punto de partida

El salto de obstáculos llegó acompañado de miedo

El salto de obstáculos llegó acompañado de miedo. Un miedo real, paralizante, que casi la frena. Hasta que un día, de regreso a casa tras una clase frustrante, algo hizo “click” en su cabeza: si algo malo tenía que pasarle, que fuera encima de un caballo. Desde ese momento, decidió avanzar. Hubo caídas, pero no renuncias. Y ese espíritu —afrontar el miedo para seguir adelante— se convirtió en uno de los pilares de su carrera.

Respeto, cariño y gratitud: la base de su filosofía

Esa filosofía impregna hoy el trabajo de Team Lajarin Showjumping. Para Alba, el éxito deportivo nunca puede desligarse del respeto y del amor por el caballo. “Debemos estar agradecidos de que nos dejen subirnos encima de ellos”, afirma. No es una frase hecha: cada vez que se baja de un caballo, le da las gracias, y ese mismo gesto intenta transmitirlo a sus alumnos. Cree firmemente que las cosas hechas con cariño y respeto funcionan mejor que aquellas impuestas por la fuerza.

Su relación con los caballos va más allá de la técnica. Habla de conexión, de miradas que comunican, de gestos que dicen más que cualquier palabra. “Si nadie escucha su corazón, no entenderá ninguna de sus miradas”, explica. Para ella, el bienestar físico y psicológico del animal es la base de todo. Solo cuando el caballo está bien, el trabajo fluye y el binomio cobra sentido.

Amazona ALba Lajarin
Jinete y caballo deben llegar a acuerdos, escucharse y respetarse mutuamente

En el alto rendimiento, Alba defiende que la palabra binomio no es casual. Jinete y caballo deben llegar a acuerdos, escucharse y respetarse mutuamente. No sirve de nada que el jinete vaya cómodo si el caballo protesta. La fusión real llega cuando ambos comparten objetivo y confianza.

Emprender para ser fiel a sus valores

Su relación con los caballos va más allá de la técnica

Tras más de 20 años trabajando para terceros —dirigiendo escuelas, equipos y gestionando hípicas—, su gran punto de inflexión llegó hace apenas tres años. Cansada de no encontrar espacios donde se respetara por igual al caballo de escuela y al de propietario, decidió emprender en solitario. Nació así su propia hípica, un proyecto que hoy la llena de orgullo y confirma que arriesgarse también es una forma de avanzar.

La exigencia del mundo ecuestre no es solo física, también mental. Alba lo tiene claro y trabaja la gestión emocional, algo que también transmite a sus alumnos. Pasión, dedicación y equilibrio son, para ella, inseparables.

En redes sociales muestra su día a día sin filtros, convencida de que son una herramienta clave para acercar el deporte ecuestre al público general. “Estamos enseñando cómo cuidamos a los caballos, y eso es muy importante”, señala, aunque también denuncia que todavía queda camino por recorrer en concienciación y respeto.

Kabul, inteligencia, carácter y lecciones de vida

Kabul, inteligencia, carácter y lecciones de vida

Entre los caballos que tiene hoy Alba, hay uno que ocupa un lugar especial: Kabul, un CDE (Caballo de Deporte Español) de 25 años que se ha ganado la simpatía en las redes sociales. Kabul es de esos caballos a los que resulta imposible mantener encerrados: aprendió a abrir candados y puertas de box por sí solo, demostrando una capacidad de aprendizaje fuera de lo común. Más allá de la anécdota, su carácter despierto y su fuerte personalidad han sido una escuela diaria para Alba, obligándola a escuchar, observar y adaptarse. Kabul no solo le ha enseñado sobre equitación, sino sobre respeto, paciencia y la importancia de entender la mente del caballo tanto como su cuerpo. VER VIDEO

Pasión, dedicación y equilibrio son, para ella, inseparables

Mirando al futuro, Alba se marca objetivos claros: competir este año en 1,20 con su yegua, compañera desde hace cuatro temporadas, y terminar la construcción de una pista de competición en su centro. Pero también alza la voz ante una realidad incómoda: la presencia de caballos en mal estado físico en concursos de todo nivel. Para ella, proteger este deporte pasa necesariamente por proteger a sus verdaderos protagonistas.

Luchar por lo que se ama

La historia de Alba Lajarin no es solo la de una amazona de éxito, sino la de una mujer que decidió no rendirse cuando el camino parecía cuesta arriba. Su recorrido recuerda que los sueños no suelen llegar rápido ni gratis, pero que la constancia, el respeto y la pasión auténtica pueden derribar cualquier obstáculo. En un mundo donde a menudo prima el resultado, Alba apuesta por el proceso, por el cuidado y por la fidelidad a lo que uno ama. Y quizá ahí resida el verdadero triunfo.

El respeto y la pasión auténtica pueden salar cualquier obstáculo

Fotos: Cedidas por ALM