El calor y el bienestar de nuestros caballos

Para los caballos, esta época del año puede convertirse en un desafío importante si no tomamos ciertas precauciones
Portada » El calor y el bienestar de nuestros caballos

Con la llegada del verano al continente europeo, aumentan las horas de sol, las temperaturas extremas y la presencia de insectos. Y es por esta razón que, como todos los años, desde el Canal del caballo, les dejamos aquí unos consejos.

Para los caballos, esta época del año puede convertirse en un desafío importante si no tomamos ciertas precauciones. Con temperaturas que sobrepasan los 30 grados ya hay que tomar ciertos cuidados, ya que el calor excesivo afecta su rendimiento, bienestar y salud. Y por otro lado suele haber un aumento de moscas y otros insectos que les generan estrés, irritación e incluso transmitir enfermedades.

Aunque el caballo es un animal extraordinariamente adaptable, necesita de nuestra ayuda para afrontar las condiciones más exigentes del verano. Sobre todo, aquellos animales que permanecen encerrados, en boxes, o cuadras, ya que es otra cosa para el animal, cuando se encuentra en libertad o semi libertad, donde él sabrá como protegerse naturalmente.

El libertad, él sabe como protegerse

Aquí les dejamos algunas de las principales recomendaciones para mantener a nuestros equinos cómodos, saludables y seguros durante los meses más cálidos del año.

Agua: el recurso más importante

Si hay algo realmente importante que no debemos descuidar durante el verano es la hidratación. Un caballo adulto durante los días de calor puede consumir entre 30 y 60 litros de agua al día, e incluso más cuando realiza ejercicio intenso o las temperaturas son especialmente elevadas.

Por eso es fundamental comprobar varias veces al día que los bebederos funcionen correctamente y que el agua se mantenga limpia y fresca. El agua caliente o sucia suele reducir el consumo, aumentando el riesgo de deshidratación.

Un caballo deshidratado puede presentar pérdida de elasticidad en la piel, mucosas secas, apatía y una recuperación más lenta después del ejercicio. Ante cualquier sospecha, conviene consultar con el veterinario.

Un caballo adulto durante los días de calor puede consumir entre 30 y 60 litros de agua al día

Sombra y ventilación

En nuestros recorridos por Yeguadas e Hípicas, de importancia y renombre, hemos tenido la mala experiencia de encontrar animales encerrados en espacios sin ningún tipo de sombra bajo temperaturas que superaban los 38 grados. Y eso es simplemente por descuido de quiénes están a su cargo, y eso no debe pasar.  Los caballos necesitan disponer de zonas de sombra durante las horas de mayor radiación solar. Ya sea mediante árboles, cobertizos o estructuras artificiales, es importante que puedan refugiarse cuando las temperaturas alcanzan sus máximos diarios.

Cuando, por el calor del día se decide guardar a los caballos en los establos o boxes, hay que tomar en consideración que a veces esta medida no es suficiente, si estos lugares no mantienen una buena ventilación. El aire debe circular adecuadamente para evitar la acumulación de calor y humedad. En algunas instalaciones, los ventiladores pueden ayudar a mejorar el confort térmico, siempre que se utilicen de forma segura.

Santa Ana
Los boxes deben tener buena ventilación, y agua fresca.

Ajustar los horarios de trabajo

Otro punto importante, es también ajustar las rutinas de entrenamiento en los momentos de menos calor. No podemos exigirle al animal un comportamiento adecuado y que “responda bien” en los ejercicios, si no se encuentra a gusto. Las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde suelen ofrecer condiciones mucho más favorables para el ejercicio.

Trabajar a un caballo bajo temperaturas extremas incrementa el riesgo de agotamiento por calor, disminuye el rendimiento y puede comprometer seriamente su salud.

Tras el ejercicio, es aconsejable enfriar progresivamente al caballo mediante paseos al paso, duchas con agua fresca y acceso inmediato a agua para beber.

Tras el ejercicio, es aconsejable enfriar progresivamente al caballo mediante paseos al paso

La batalla contra las moscas

Las moscas, no solo resultan molestas,
pueden provocar irritaciones, infecciones cutáneas y estrés constante

Si hay algo que caracteriza al verano ecuestre son las moscas. Estos insectos no solo resultan molestos; también pueden provocar irritaciones, infecciones cutáneas y estrés constante.

Los caballos pasan gran parte del día intentando defenderse de ellas mediante movimientos de cola, sacudidas de cabeza o desplazamientos continuos. Todo ello supone un gasto energético adicional y una reducción del tiempo dedicado al descanso y al pastoreo.

Las máscaras para ojos y orejas han demostrado ser especialmente útiles en caballos sensibles

Para minimizar el problema se recomienda:

  • Mantener una limpieza rigurosa de cuadras y corrales.
  • Retirar regularmente el estiércol.
  • Evitar acumulaciones de agua estancada.
  • Utilizar repelentes específicos para caballos.
  • Instalar trampas para insectos cuando sea necesario.
  • Emplear máscaras antimoscas y mantas ligeras de protección.

Las máscaras para ojos y orejas han demostrado ser especialmente útiles en caballos sensibles, ya que protegen zonas donde las moscas suelen concentrarse con mayor intensidad.

Atención a la piel y las heridas

La sudoración en exceso, la picadura de insectos, en esta época del año hace que aumenten los problemas dermatológicos. Apareciendo diferentes tipos de irritaciones, dermatitis o infecciones cutáneas.

Conviene revisar diariamente la piel del caballo, especialmente en zonas sensibles como la cruz, el pecho, las ingles y la base de la cola. Las pequeñas heridas atraen rápidamente a las moscas, dificultando su cicatrización.

Una higiene adecuada, el uso de productos recomendados por el veterinario y la detección temprana de cualquier lesión son medidas fundamentales para evitar complicaciones.

Una higiene adecuada y la revisión diaria es recomendable.

Alimentación y manejo del pasto

Se recomienda mojarlo, para quitar el máximo de polvo, que termina afectando el sistema respiratorio de los animales

Algunos animales son más propensos también a dejar de comer o comer bastante menos, reduciendo su consumo de pastos en las horas de mayor calor, por lo que es importante vigilar su condición corporal.

El forraje de calidad debe seguir siendo la base de la dieta. Asimismo, en animales sometidos a esfuerzo físico intenso, puede ser necesario complementar con electrolitos para compensar las pérdidas producidas por la sudoración.

En zonas donde el pasto pierde calidad durante el verano, será necesario ajustar la suplementación para mantener una nutrición equilibrada. Cuando el pasto se guarda en lugares donde hay un aumento del polvo, se recomienda mojarlo, para quitar el máximo de polvo, que termina afectando el sistema respiratorio de los animales.

Vigilancia ante golpes de calor

Los que tratamos con caballos, no debemos desconocer los síntomas de alerta de un posible golpe de calor:

  • Respiración acelerada y persistente.
  • Sudoración excesiva o, por el contrario, ausencia de sudor.
  • Temperatura corporal elevada.
  • Debilidad o falta de coordinación.
  • Recuperación anormalmente lenta tras el ejercicio.

Ante cualquiera de estos síntomas, es imprescindible actuar rápidamente, enfriar al caballo de manera progresiva y solicitar asistencia veterinaria.

Chile profundo
Los caballos nos ofrecen todos los diás del año, su confianza y generosidad

El verano suele ser una época magnífica para disfrutar de nuestros caballos, pero para eso debemos estar atentos los cuidados que nos exigen las condiciones ambientales.

Agua abundante, sombra, una correcta planificación del trabajo, control de insectos y vigilancia constante son las claves para garantizar su bienestar.

Los caballos nos ofrecen cada día su confianza y generosidad. Durante los meses de calor, nos corresponde a nosotros adelantarnos  a los riesgos y proporcionarles las mejores condiciones posibles para que atraviesen el verano con salud, comodidad y seguridad.