Marcelo Moglia y el sueño de Cala Bassa: criar el caballo Criollo perfecto y transmitir una historia a sus hijos
La historia de Marcelo Moglia y de la Cabanha Cala Bassa reúne cinco generaciones y más de ocho décadas de dedicación al Caballo Criollo. En 1994, Marcelo creó la Yeguada Cala Bassa, dando continuidad a un legado familiar basado en la selección de animales funcionales, resistentes y morfológicamente correctos.
A lo largo de esta trayectoria, la cabaña ha conquistado importantes títulos en la Expointer, la FICCC y las principales competiciones funcionales de la raza. Entre sus grandes ejemplares destaca Ponto Cruz Cala Bassa, Gran Campeón de la FICCC y reconocido como el Mejor Caballo de América, fruto de un cuidadoso trabajo de selección genética.
Para Marcelo, un gran Criollo nace del equilibrio entre genética, morfología, funcionalidad y temperamento. El trabajo comienza desde el nacimiento e incluye crianza, nutrición, manejo, entrenamiento, descanso y preparación.
Pero, por encima de los títulos, existe un objetivo mayor: transmitir a las nuevas generaciones el amor por el caballo, por la tierra y por el campo. Sus hijos ya participan en la “Cabanha Cala Bassa”, dando continuidad a una historia familiar construida a lo largo de décadas. Para Marcelo, los trofeos quedan en la historia, pero el verdadero legado son los valores y las personas que continúan este camino.

1.-Marcelo, para comenzar, nos gustaría conocer un poco de su historia. ¿Cómo nació su pasión por el caballo Criollo y cuándo decidió dedicarse de manera más profesional a la cría?
Nuestra historia con el Caballo Criollo atraviesa cinco generaciones y suma 83 años de cría. Nuestra primera yegua registrada data de 1943, marcando el inicio de una trayectoria construida de generación en generación, siempre vinculada al campo, al trabajo y a la pasión por el caballo.
Los orígenes proceden de Santa Tereza, de mi bisabuelo, después mi abuelo, y por Estância da Lagoa, de mi padre. Fue a partir de estas raíces familiares que, en 1994, fundé la Cabanha Cala Bassa, dando continuidad a un legado que ya formaba parte de nuestra familia.
Las líneas de sangre que dieron origen a nuestra cabaña eran esencialmente de caballos de trabajo, seleccionados por su funcionalidad, resistencia y aptitud para el trabajo en el campo. Al mismo tiempo, estos animales ya demostraban su calidad en las pistas morfológicas, participando en exposiciones en el interior de Rio Grande do Sul y también fuera del país.
Un capítulo destacado de esta historia tuvo lugar en 1965, cuando Lático do Piraí fue invitado a representar a Brasil en una exposición en Portugal, llevando al extranjero la genética y el trabajo desarrollado por nuestra familia.
Desde muy joven, incentivado por mi padre y por mi abuelo, desarrollé un gusto especial por los caballos. En 1990 comencé a montar y a buscar nuevas formas de entrenamiento. En 1993 viajé a São Paulo para conocer técnicas estadounidenses utilizadas en la escuela del Cuarto de Milla, especialmente en las pruebas de Reining.
Llevé estos conocimientos a Rio Grande do Sul y comenzamos a adaptar y desarrollar estas técnicas dentro de la preparación del Caballo Criollo para el Freio de Ouro, siempre respetando las características y las exigencias propias de nuestra raza.
El trabajo comenzó a mostrar sus resultados. En 1995 participé en mi primera Final del Freio de Ouro. Siete años después, en 2002, llegó una conquista que marcó definitivamente nuestra trayectoria: el primer título en el Freio de Ouro, con Candidato Simpatia.
Fue la confirmación de un trabajo que se había ido construyendo durante generaciones y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa en la historia de Cala Bassa.

Dinastia Cala Bassa
2.- La Cabanha Cala Bassa ha conseguido importantes reconocimientos. ¿Cómo nació la cabaña y cuál es la filosofía de cría que intentan seguir?
La Cabanha Cala Bassa nació en 1994, dando continuidad a la historia y al trabajo desarrollado por las cabañas que le dieron origen. A partir de ese momento establecimos una filosofía que se mantiene hasta hoy: estar presentes en las principales pistas y en los grandes eventos de selección del Caballo Criollo.
Nuestro trabajo se sustenta en los dos grandes pilares de selección de la raza: la Morfología, donde se establece y se preserva el estándar racial, y el Freio de Ouro, que representa la selección funcional del Caballo Criollo. Sobre estos dos pilares construimos nuestro proyecto de cría.
Desde joven, mi objetivo era ver a nuestra cabaña representada en las grandes pistas. Por eso, dos eventos siempre tuvieron un significado especial: la Expointer, principal escenario de la raza en Brasil, y la FICCC, exposición internacional que reúne a la cría de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
A lo largo de este camino, Cala Bassa ha conquistado más de siete Grandes Campeonatos en la Expointer y ha estado presente en más de 130 campeonatos de las exposiciones más disputadas de América.
En el ámbito internacional, hemos representado a Brasil en las últimas ocho ediciones de la FICCC, consiguiendo importantes posiciones entre los mejores ejemplares de la raza, incluidos dos títulos máximos de Gran Campeón de la FICCC, además de otras clasificaciones entre los cuatro mejores.

En la selección funcional, la trayectoria también ha estado marcada por grandes conquistas. Cala Bassa ya ha conseguido Bocal de Oro, Bocal de Plata y Bocal de Bronce, además de Freio de Ouro, Freio de Plata y Freio de Bronce, sumando 13 títulos funcionales.
En varias ocasiones también hemos conquistado la Copa Morfológica de la Raza Criolla, la Copa Funcional y la Copa de Criadores, que reúne los resultados morfológicos y funcionales de una temporada.
Más que trofeos, estos resultados representan la confirmación de una filosofía. Demuestran que aquel camino iniciado por las generaciones anteriores, basado en la selección de caballos funcionales, morfológicamente correctos y verdaderamente útiles, ha continuado evolucionando.
A partir de los años 2000 comenzamos a recoger de forma más intensa los resultados de este trabajo. Cambiaron las generaciones, evolucionaron las técnicas y aumentaron las conquistas, pero la esencia permaneció intacta: criar un Caballo Criollo completo, uniendo morfología y función.
Es esta filosofía, construida a lo largo de cinco generaciones y más de ocho décadas, la que continúa orientando cada cruce, cada elección y cada nuevo paso de la Cabanha Cala Bassa.

3.- Ponto Cruz Cala Bassa acaba de conquistar el título de Campeón en Uruguay, después de haber sido Reservado Gran Campeón en la Expointer 2024. ¿Qué representa este caballo para usted y para la historia de la cabaña?
Ponto Cruz Cala Bassa es un caballo que representa gran parte de nuestra filosofía de cría. Más que un gran individuo, es el resultado de un proyecto construido a lo largo de generaciones, buscando siempre unir una familia materna consolidada, funcionalidad, morfología y genética contrastada.
Su historia pasa por Acertada Cala Bassa, Reservada Campeona Yegua de Esteio. Cruzamos a Acertada con Esquivado Cala Bassa, Gran Campeón de la Expointer, y de ese cruce nació Imposta Cala Bassa, madre de Ponto Cruz.
Para Imposta buscamos una genética que pudiera aportar todavía más a esta familia. Encontramos en Del Oeste Mutante el semental que considerábamos adecuado para nuestro proyecto. Un caballo procedente de la gran cabaña La Esperanza, de Argentina, que llegó a Brasil para la Cabanha São Rafael, de nuestro gran amigo Mariano Lemanski.
Seguíamos a este caballo y teníamos mucha confianza en lo que podía aportar a nuestra cría. Fuimos a buscarlo a São Rafael para que cubriera en Cala Bassa y, de este cruce con Imposta, nació Ponto Cruz Cala Bassa.
El tiempo demostró la importancia de aquella decisión. Del Oeste Mutante se convirtió en uno de los sementales de mayor rendimiento como padre y abuelo en las principales pistas brasileñas. Por línea materna, Ponto Cruz lleva la genética de Esquivado y también de Piraí 1569, un caballo que tuvo una enorme importancia y representó una verdadera transformación dentro de nuestra cabaña.
Por eso, desde su nacimiento, teníamos grandes expectativas sobre Ponto Cruz. Su pedigrí reunía generaciones de animales que admirábamos y que habían demostrado su calidad tanto en las pistas como en la reproducción.
Y confirmó esas expectativas desde su primera presentación. En su debut fue Gran Campeón de la Exposición de Bagé, una de las exposiciones importantes de la raza. Posteriormente llegó a la Expointer y conquistó el título de Reservado Gran Campeón en la mayor muestra brasileña. Faltaba todavía un desafío mayor: la FICCC.
Llegamos a la exposición internacional con unas expectativas enormes. Ponto Cruz estaba en un momento extraordinario, muy bien preparado, equilibrado y maduro. Era un caballo que nos impresionaba todos los días y en el que teníamos depositada una enorme confianza.
Y fue allí donde alcanzó una de las mayores conquistas de la historia de nuestra cría: Gran Campeón de la FICCC, el Mejor Caballo de América.
Un título de esta dimensión va mucho más allá de una banda o una escarapela. Para nosotros representa la consolidación de un proyecto de selección construido durante generaciones.
Ponto Cruz Cala Bassa lleva en su pedigrí nuestra historia y, en su título, la confirmación de una filosofía: creer en las familias, planificar los cruces y buscar, generación tras generación, un Caballo Criollo cada vez más completo.
4.- En su opinión, ¿cuáles son las principales características que hacen de Ponto Cruz Cala Bassa un caballo tan especial? ¿Existe alguna cualidad que le llame especialmente la atención?

Lo que destacaría como más importante en Ponto Cruz Cala Bassa es la solidez de su pedigrí. Es un caballo que reúne, a lo largo de toda su genealogía, una secuencia muy consistente de animales premiados y contrastados, lo que nos da mucha confianza para apostar por él también como reproductor.
Además de esta seguridad genética, Ponto Cruz posee un sello racial muy fuerte, unido a un equilibrio fantástico. Es un caballo muy correcto de líneas, con mucha clase, elegancia y armonía. Realmente, un individuo por encima de la media.
Por todo ello, nuestras expectativas van mucho más allá de las conquistas que ya ha conseguido en las pistas. Tenemos una enorme confianza en Ponto Cruz como padre y en aquello que podrá transmitir y representar para las futuras generaciones de la raza Criolla.
5. – Detrás de un gran campeón existe mucho trabajo. ¿Cómo es su método de preparación y entrenamiento de los caballos para llegar a una exposición al más alto nivel?
Dentro de la experiencia que hemos adquirido en la cabaña, con más de 35 años dedicados al Caballo Criollo, hemos aprendido que la construcción de un campeón comienza mucho antes de las pistas.
Los cuidados empiezan en el nacimiento. Pasan por la capacidad maternal de la yegua, por la nutrición, por el crecimiento y el desarrollo correcto del potro y por todos los cuidados básicos a lo largo de cada etapa de su formación.
Todo forma parte de un proceso de selección permanente. Un gran caballo no se construye únicamente mediante el entrenamiento: comienza con la genética, continúa con la crianza y se completa con el manejo, el tiempo y una preparación adecuada.

6.- ¿Cuánto tiempo es necesario para preparar un caballo para una competición de este nivel y cuáles son los principales cuidados durante este proceso?
Una vez que el caballo ya está formado y ha participado en algunas competiciones, la preparación para una prueba de alto nivel, como la FICCC, puede llevar alrededor de un año de trabajo.
Es un proceso diario y muy riguroso, que incluye acondicionamiento físico, ejercicios específicos, natación y, sobre todo, equilibrio. Es necesario cuidar que el caballo no tenga un exceso de peso, pero también evitar someterlo a una carga de trabajo excesiva.
El entorno también es fundamental. En invierno buscamos mantenerlo protegido y resguardado de las bajas temperaturas; en verano, en lugares bien ventilados y con unas condiciones adecuadas de confort.
La alimentación recibe la misma atención: horarios regulares, piensos de calidad, buenos pastos, alfalfa y forraje verde, buscando siempre la mejor condición nutricional.
Pero existe otro aspecto tan importante como el entrenamiento: el descanso. Un caballo de alto rendimiento necesita momentos de ocio y recuperación, evitando el estrés físico y mental.
Al final, llegar a una gran competición en las mejores condiciones es el resultado de un conjunto: genética, alimentación, entrenamiento, entorno, descanso y, por encima de todo, equilibrio en los cuidados diarios.

7.- En la cría del caballo Criollo, ¿qué considera más importante: genética, morfología, funcionalidad, temperamento, o existe un equilibrio entre todos estos factores?
Es una pregunta compleja, porque construir la genética de un caballo es, en cierto modo, dibujar un sueño incluso antes de que nazca.
Cuando planificamos un cruce y construimos un pedigrí, ponemos ahí años de experiencia, elecciones, expectativas y también una parte de nuestra propia historia. Imaginamos que ese encuentro de sangres pueda reunir las virtudes que admiramos y transformar aquello que estaba únicamente en el pensamiento del criador en un gran caballo.
Cada nacimiento trae consigo una nueva expectativa. La genética nos permite soñar, pero es el tiempo el que revela si ese sueño que dibujamos sobre el papel realmente ha tomado forma.
Dentro de la raza Criolla buscamos principalmente un caballo que reúna aptitud funcional y corrección morfológica dentro del estándar racial. El gran objetivo es encontrar el equilibrio entre morfología y función.
Para nosotros, que montamos y competimos, el temperamento también es fundamental. Buscamos un caballo dócil, fácil de montar, inteligente, con capacidad de aprendizaje y, al mismo tiempo, ágil y rápido.
Al final, creo que ninguna característica por sí sola es suficiente. El verdadero valor está en el equilibrio entre genética, morfología, función y temperamento. Es la armonía de todas estas cualidades reunidas en un mismo individuo la que representa al caballo que soñamos criar.

8.- ¿Cuáles son sus objetivos para el futuro de la Cabanha Cala Bassa? ¿Existen nuevos animales o nuevas generaciones que usted considere que pueden seguir el camino de los grandes campeones?
El gran objetivo de la Cabanha Cala Bassa siempre ha sido la mejora y la selección genética del Caballo Criollo. Pero seleccionar, para nosotros, no consiste únicamente en mirar lo que un caballo ha conquistado. Se trata de conocer profundamente aquello que cada familia es capaz de transmitir de generación en generación.
Con este pensamiento, hace 19 años creamos el Redomão na Lagoa. Más que una prueba, se convirtió en una verdadera herramienta de selección de nuestra cabaña. Un encuentro que hoy reúne a participantes de diferentes regiones de Brasil, además de Uruguay y Argentina, alrededor de una misma pasión: el Caballo Criollo.
En el Redomão, los potros llegan con apenas 60 días de doma y son evaluados en diferentes fundamentos funcionales: aires, parada, figura, lazo, paleteada y otros movimientos que forman parte de la esencia de las pruebas del Freio de Ouro.
Es un momento muy especial, porque allí comenzamos a ver, todavía a una edad muy temprana, aquello que la genética ha puesto dentro de cada animal.
A lo largo de estos 19 años, esta experiencia nos ha permitido conocer mejor nuestras familias, identificar las madres que más producen, los padres que más transmiten y las combinaciones genéticas que proporcionan aquello que buscamos.
El Redomão nos enseñó a transformar la observación en información y la información en selección.
Creo que este proyecto dio una orientación muy importante a Cala Bassa. A partir de él conseguimos perfeccionar nuestra genética y los resultados comenzaron a aparecer en las pistas funcionales, morfológicas y en los rankings de la raza.

Nuestro desafío continúa siendo el mismo: estar en las grandes pistas y seguir evolucionando sin perder nuestra esencia.
Y hoy existe algo que hace que este camino sea todavía más especial. Trabajamos con aquello que amamos y lo hacemos en familia.
Mis hijos ya participan activamente en la cabaña: montan, ayudan en la administración y en la organización, reciben a nuestros clientes y, poco a poco, asumen sus responsabilidades dentro de este proyecto.
Quizá esta sea una de las mayores realizaciones de todo este camino: recibir una historia de las generaciones que nos precedieron, dedicar una vida a mejorarla y, ahora, poder verla continuar en manos de nuestros hijos.
Ese es el propósito de Cala Bassa. Continuar seleccionando, mejorando y creyendo en el Caballo Criollo, con un equipo comprometido y una familia unida alrededor del mismo sueño.
Porque las grandes conquistas son importantes, pero todavía lo es más construir algo que atraviese generaciones.
9.- El caballo Criollo está cada vez más presente y valorado internacionalmente. ¿Cómo ve el futuro de la raza y cuáles cree que son los mayores desafíos para los criadores en los próximos años?
Siempre he llevado conmigo una enseñanza de mi formación en Administración: es mucho más fácil presentar y vender un producto cuando realmente es bueno.
Y quizá por eso creo tanto en el Caballo Criollo. Porque antes de que tengamos que contar sus cualidades, él mismo es capaz de demostrarlas.
El Caballo Criollo se forjó a lo largo de cientos de años, enfrentándose a las exigencias de la naturaleza y desarrollando rusticidad, resistencia y capacidad de adaptación.
En las últimas décadas, el trabajo de selección de los criadores, unido a unas pruebas cada vez más exigentes, ha ido perfeccionando estas características y formando un caballo cada vez más completo.

Hoy tenemos un caballo bonito, elegante, dócil y cómodo, pero al mismo tiempo extremadamente funcional. Un caballo de trabajo, con agilidad, fuerza, velocidad y una fantástica expresión funcional.
También es un caballo extremadamente versátil. Se adapta a diferentes terrenos y finalidades: sirve para una ruta a caballo, para disfrutar simplemente montando, para el trabajo en el campo y también para competiciones que exigen velocidad, fuerza y agilidad.
Es un caballo que consigue ser manso sin perder potencia, elegante sin perder rusticidad y competitivo sin dejar de ser un caballo para el día a día.
Por todas estas características, creo que todavía existe un enorme espacio para el crecimiento de la raza, tanto en nuevas regiones de Brasil como internacionalmente. Tenemos un caballo con capacidad para conquistar nuevos mercados y nuevas culturas.
Y este es también uno de los grandes desafíos de los criadores: hacer que el mundo conozca el Caballo Criollo.
Necesitamos abrir mercados, estar presentes en los grandes eventos ecuestres internacionales y mostrar nuestros animales a nuevos públicos, permitiendo que las personas los conozcan, los monten y comprueben todo aquello que nosotros conocemos desde hace tantas generaciones.
Al mismo tiempo, tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo en casa: seleccionar, evaluar y mejorar la raza generación tras generación.
Porque creo que el futuro del Caballo Criollo pasa por estas dos cosas: mostrar al mundo el extraordinario caballo que ya tenemos y continuar trabajando para que el caballo del mañana sea todavía mejor.
10.- Y, finalmente, después de todas estas conquistas, ¿cuál es su mayor sueño como criador? ¿Qué le gustaría todavía conquistar con la Cabanha Cala Bassa y con sus caballos?
A lo largo de 35 años, desde muy joven, puedo decir que prácticamente todas las metas que algún día soñamos se han cumplido.
Llegamos a la final del Freio de Ouro y conquistamos el Freio de Ouro. Tuve el privilegio de vivirlo montado sobre mi propio caballo.
Hemos criado grandes animales dentro de la raza, entre ellos Piraí 1569, un gran padre, un verdadero icono que dejó su huella en la historia del Caballo Criollo.
Conquistamos el Freio de Ouro, el Gran Campeonato de la Expointer, conquistamos América con dos Grandes Campeonatos de la FICCC. Fuimos campeones del ranking funcional, del ranking morfológico y, en varias ocasiones, de la Copa de Criadores.
En definitiva, hemos alcanzado prácticamente todo aquello que una cabaña puede soñar dentro de la raza.
Pero, mirando hacia atrás, quizá mi mayor conquista no esté en ninguna de esas bandas o trofeos.

Fue estar en una final del Freio de Ouro junto a mi hijo. Ver a Francisco, con apenas 13 años, convertirse en el participante más joven de una final y poder vivir aquel camino junto a él.
Padre e hijo compitiendo, consiguiendo el primer y segundo puesto en una clasificatoria, avanzando juntos a la fase de clasificación y, después, llegando juntos a la final del Freio de Ouro.
Allí comprendí que, después de 35 años montando, compitiendo y construyendo esta historia, tenía a quién pasarle el testigo.
Y quizá esa sea la mayor conquista de Cala Bassa.
Tengo tres hijos maravillosos —Joaquim, Francisco y Pedro— que aman los caballos, viven el campo y comparten este amor.
Y tengo a mi lado a Roberta, mi esposa, que me acompaña desde el comienzo de este camino.
Más que dejar títulos, caballos o trofeos, quiero dejar a mis hijos el amor por la tierra y por el campo, y los valores que el caballo me ha enseñado: trabajo, esfuerzo, lealtad, dignidad, respeto y perseverancia.
Quiero mostrarles que una conquista nunca nace por casualidad y que un premio es solamente un momento dentro de un camino mucho más largo.
Porque, al final, los trofeos permanecen, las bandas permanecen, los grandes caballos entran en la historia, pero el verdadero legado son los valores y las personas que continúan llevando consigo esa historia.
Eso es lo que todavía quiero conquistar a partir de ahora: continuar viviendo el Caballo Criollo junto a mi familia, viendo a mis hijos seguir sus propios caminos y sabiendo que aquello que comenzó como un sueño hace 35 años continuará a través de ellos.
Ese, para mí, es el mayor título que Cala Bassa puede conquistar.
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Fotos Cedidas por Cabanha Calabassa creditos en las fotos


