Alessandra D’Addabbo, una mirada artística al servicio del caballo
Fotografía, arte y caballo se unen en el trabajo de Alessandra D’Addabbo, fotógrafa italiana especializada en el mundo ecuestre. Su trayectoria no nace de un plan definido, sino de una conexión profunda con el caballo, capaz de transformar una inquietud artística en una forma de vida.

El vínculo de Alessandra con el arte comienza desde muy joven. Crece en un entorno creativo que la lleva a estudiar arte y posteriormente fotografía. Sin embargo, durante años siente que todavía no ha encontrado una voz propia. Tiene formación y sensibilidad, pero le falta un elemento que dé sentido real a su trabajo.
Ese punto de inflexión llega en 2020, durante el confinamiento. Una simple imagen —la fotografía de un caballo murgese que le envía su pareja— despierta algo nuevo. A partir de ahí, ella crea un cuadro, luego otro, y finalmente comprende que necesita generar sus propias imágenes para expresar todo lo que siente.


El arte como punto de partida y búsqueda personal
Así comienza su camino en la fotografía ecuestre. Primero caballos en libertad, observados con tiempo y respeto; después sesiones más elaboradas, siempre adaptándose al animal y a su comportamiento. Su aprendizaje no sigue una vía académica tradicional, sino que se construye a base de experiencia, observación y experimentación constante.
La fotografía pronto deja de ser una afición para convertirse en una necesidad. Alessandra habla de noches sin dormir, de una motivación constante y de la sensación de haber encontrado, por fin, una dirección clara. Los caballos, afirma, le han cambiado la vida. No solo profesionalmente, sino también a nivel personal. Paralelamente comienza a montar a caballo y, junto a su pareja, pone en marcha su propio criadero. Hoy los caballos forman parte de su día a día y de todas sus decisiones.


Un estilo natural entre luz, territorio y pintura.
Su estilo fotográfico se apoya en la naturalidad. El entorno en el que vive le permite trabajar con paisajes reales y luz auténtica, sin necesidad de artificios. A ello se suma su formación artística y su pasión por la pintura, especialmente por el estudio de la luz. Esa influencia se refleja en imágenes elegantes, cuidadas y con un marcado carácter artístico.
En cada sesión, el bienestar del caballo es prioritario. Seguridad y respeto son la base de su trabajo. “Hacemos lo que se puede, siempre con seguridad” es una frase que define perfectamente su forma de entender la fotografía ecuestre.
Elegancia natural, emoción y un camino en constante evolución
Uno de los trabajos más especiales de su carrera ha sido documentar el nacimiento de dos potros gemelos, un hecho excepcional dentro del mundo del caballo. Fotografiar yeguas con sus crías exige paciencia y capacidad de adaptación. Nada se puede forzar y los tiempos los marca siempre el animal. Pero precisamente ahí reside la esencia de este tipo de fotografía.

Cuando se le pregunta por la imagen más importante de su trayectoria, Alessandra responde sin dudar: todas y ninguna. Cada fotografía es un logro, pero también un nuevo punto de partida. La búsqueda constante forma parte de su manera de trabajar.
Elegancia, belleza y armonía entre caballo y entorno definen su mirada. No es una decisión consciente, sino una forma natural de observar el mundo. Lo que la emociona es lo que intenta transmitir en cada imagen.

A quienes quieren iniciarse en la fotografía ecuestre les ofrece dos consejos fundamentales: experimentar sin miedo y conocer profundamente al caballo. Solo desde el respeto se puede contar su verdadera esencia.
Su objetivo es claro: emocionar a un público cada vez más amplio a través de su arte. Los proyectos son muchos y variados, algunos ya en marcha y otros todavía por desarrollar. Alessandra avanza con calma, pero con determinación, siguiendo el camino que los caballos le han marcado.


