Caballos chilenos

La Fiesta Mayor del Caballo Chileno brilló en su 28ª edición

Con más de 600 ejemplares de caballo chileno en pista, espectáculos ecuestres de alto nivel y una asistencia que superó las 300 mil personas
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Con más de 600 ejemplares de caballo chileno en pista, espectáculos ecuestres de alto nivel y una asistencia que superó las 300 mil personas, la 28ª edición de la Fiesta de la Semana de la Chilenidad volvió a consolidarse como el mayor evento ecuestre de Chile y una verdadera celebración del patrimonio cultural nacional.

Organizada por la Federación de Criadores de Caballos de Raza Chilena, esta fiesta no solo rinde homenaje al caballo chileno, emblema de nuestras tradiciones rurales, sino que se ha convertido en un punto de encuentro internacional para la cultura ecuestre. Delegaciones de Brasil, México, Argentina, Uruguay y Paraguay aportaron una riqueza cultural extraordinaria, con espectáculos llenos de identidad, técnica y emoción.

Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue la gran participación de jóvenes jinetes y amazonas, quienes demostraron no solo habilidad, sino un profundo respeto por el caballo y la tradición ecuestre. Su entusiasmo y talento auguran un futuro promisorio para esta fiesta nacional, asegurando su crecimiento y renovación generacional.

Los espectáculos protagonizados por amazonas internacionales también fueron aclamados por el público. Desde escaramuzas mexicanas hasta habilidades gauchas, cada presentación fue una demostración de destreza, dominio y pasión. La conexión entre jinetes y caballos era evidente, y se reflejaba en la emoción del público que seguía cada movimiento con admiración y asombro.

El caballo como puente cultural

En medio de las tradiciones y galopes, la Fiesta de la Chilenidad también demostró su capacidad para acercar el mundo ecuestre a personas de todas las edades y orígenes.

«Es primera vez que vengo, no tenía mucha cercanía con los caballos, pero lo que vi aquí me dejó realmente maravillada», comentó emocionada María Eugenia, visitante chilena. «Prometo no perderme nunca más esta fiesta, es algo que hay que vivir al menos una vez».

A su vez, Jonathan, un joven de Florida, Estados Unidos, compartió su experiencia a pesar de la barrera idiomática: «No hablo español, pero disfruté muchísimo cada espectáculo. Vengo de una familia de criadores de caballos y me encantaría que en mi ciudad hicieran algo así. Esto es único».

Alrededor de 70 mil personas por día visitaron el recinto del Parque Alberto Hurtado

El ambiente era de alegría compartida entre jinetes, amazonas y público. Se podía ver en los rostros de quienes montaban: disfrutaban cada rutina, cada coreografía, acompañados por una audiencia que no dejaba de aplaudir, aún aquellos que, como dos amigos que me acompañaban, nunca habían tenido contacto con el mundo ecuestre, pero salieron entusiasmados y cautivados.

Bienestar animal y excelencia ecuestre

En cada presentación se hizo evidente el compromiso con el bienestar animal. El cuidado, respeto y dedicación hacia los caballos fue constante, demostrando que la excelencia ecuestre se construye con empatía y responsabilidad. Los organizadores y participantes dejaron en claro que el caballo es compañero, no instrumento, y su salud y comodidad son prioridad.Una fiesta que une tradición y futuro

La Semana de la Chilenidad no solo es una celebración de la identidad huasa, sino un espacio vivo de encuentro, aprendizaje y emoción. Año tras año, se fortalece como un referente ecuestre nacional e internacional, capaz de reunir a miles de personas en torno a una misma pasión: el caballo.

Con jóvenes talentos, visitantes de todo el mundo y una profunda conexión entre el público y los jinetes, esta fiesta promete seguir creciendo. Y, como bien dijo una espectadora, “una vez que se vive, ya no se puede dejar de venir.

Disciplinas ecuestres que cautivaron

Entre las distintas actividades, hubo dos disciplinas tradicionales que se llevaron buena parte de los aplausos:

La Prueba del Barrilete, una de las más espectaculares por su velocidad y agilidad, consiste en que el jinete debe completar un recorrido en forma de trébol, rodeando tres barriles dispuestos en la pista, en el menor tiempo posible. Aquí se pone a prueba la sincronía, el control del caballo en giros cerrados y la capacidad de aceleración. Fue emocionante ver cómo los binomios, especialmente los más jóvenes, se desafiaban al máximo en esta prueba que mezcla técnica, velocidad y espectáculo.

El Movimiento a la Rienda, por su parte, es una de las disciplinas más tradicionales del caballo chileno. Esta prueba demuestra el grado de adiestramiento y obediencia del caballo, que debe ejecutar una serie de maniobras con precisión milimétrica: pasos laterales, vueltas sobre sí mismo, retrocesos, cambios de ritmo y giros a gran velocidad, todo guiado únicamente por la rienda y las ayudas del jinete. Es una danza entre jinete y caballo, donde la elegancia y el dominio son claves.

El caballo de Raza Chilena

Algo muy rescatable, de esta edición fue también escuchar la voz de las amazonas internacionales que participaron en los espectáculos. Provenientes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y México, fueron entrevistadas por separado y, a pesar de las diferencias culturales y de montura, coincidieron en una misma impresión: “El caballo chileno es brioso, con mucho temperamento, pero a la vez es dócil, inteligente y muy obediente”, comentó una amazona uruguaya.

Desde la escaramuza mexicana hasta las jinetes gauchas argentinas, todas destacaron lo rápido que lograron adaptarse a caballos que no conocían previamente, lo que habla del excelente nivel de doma y entrenamiento que tienen estos animales.