Rodrigo Toloza Cid, Yumbel y el renacer del Caballo de Raza Chileno

Como en tantas familias del campo chileno, el acceso al caballo venía dado por la cercanía: un vecino, un animal prestado, una vuelta corta.
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En el corazón rural de la comuna de Yumbel, en la Región del Biobío, el caballo nunca ha sido solo un animal. Ha sido herramienta, compañero, transporte, tradición y herencia. En ese paisaje de campo profundo creció Rodrigo Alexis Toloza Cid, joven huaso, caballista por vocación y hoy uno de los impulsores de un silencioso pero sólido movimiento que busca revalorizar la crianza del Caballo Chileno desde una comuna históricamente rica en jinetes, amazonas y cultura rural.

Mi inicio con los caballos fue alrededor de los cinco años. Me llamaban mucho la atención”, recuerda Rodrigo. Como en tantas familias del campo chileno, el acceso al caballo venía dado por la cercanía: un vecino, un animal prestado, una vuelta corta. A los diez o doce años, la historia cambió cuando su padre compró una yegua para la casa. El caballo dejó de ser visita ocasional y pasó a formar parte de la vida cotidiana.

En sectores como el suyo, el caballo fue durante décadas una pieza fundamental del trabajo rural: arar la tierra, arrear animales, trasladarse en carretones, llevar a los niños a la escuela o acudir al médico. “La gente se movía a caballo para todo”, explica. Hoy, la mecanización ha reducido ese uso, pero el caballo sigue presente, ahora con un fuerte componente recreativo, deportivo y cultural.

cabalgata
Cavalgatas en el campo Chileno

Tradición viva: fe, campo y huasos

La Fiesta de San Sebastián

Yumbel es también sinónimo de religiosidad popular. La Fiesta de San Sebastián, una de las más importantes del sur de Chile, se ha transformado en un punto de encuentro entre fe y tradición huasa. Año a año, la presencia de jinetes y amazonas acompañando la procesión ha ido en aumento.

Empezamos tímidamente, con unos veinte jinetes. Hoy superamos el centenar todos los años”, señala Rodrigo. Una manifestación que no solo honra al santo, sino que refuerza la identidad rural, el respeto por las tradiciones y el rol del caballo como protagonista.

La comuna cuenta además con numerosos clubes de huasos, dos escuelas ecuestres de amazonas y una base juvenil entusiasta, con ganas de aprender y crecer. Sin embargo, durante mucho tiempo, ese potencial no encontraba un camino claro hacia la especialización, la crianza formal y la competencia federada.

Un encuentro que marcó un antes y un después

El punto de inflexión llegó con un encuentro fortuito pero decisivo: conocer a Don Roberto Standen Pérez, presidente de la Federación de Criadores de Caballos Raza Chilena. Junto a miembros de su directiva como Mateo Rodríguez, Andrea Castagnoli y Gabriel Varela, se abrió una puerta que hasta entonces parecía lejana.

Nos dimos cuenta de que era posible mirar la crianza y el caballo desde otro lugar”, cuenta Rodrigo. A partir de ahí comenzaron las reuniones entre clubes, la organización de actividades conjuntas y un proceso de aprendizaje colectivo.

Se realizaron clínicas de cuidados básicos del caballo, bienestar animal y riendas, descubriendo que, aunque el conocimiento tradicional existía, había mucho por aprender desde una mirada más actual, técnica y respetuosa del equino.

Ese proceso motivó especialmente a los jóvenes, que comenzaron a ver el mundo ecuestre competitivo no como algo inalcanzable, sino como un objetivo posible.

De caballistas a criadores

Ariel Parra, recibe de regalo su primer caballo de Raza Chilena inscrito

En la comuna había pocos criadores formales de Caballo Chileno. Apenas siete personas con ejemplares inscritos. Hoy ya son catorce, y el objetivo inmediato es llegar a veinte y seguir creciendo.

El apoyo de Don Roberto Standen ha sido clave. Desde su Criadero Santa Ana, no solo ha entregado asesoría, sino también un gesto concreto y poco habitual: la donación de yeguas y potrillos, permitiendo que nuevos criadores puedan formar sus propios planteles.

Ser criador es un camino largo, pero ya empezamos”, afirma Rodrigo. La meta común es clara: formar una Asociación de Criadores de Caballos Raza Chilena en la comuna de Yumbel.

Otro hito relevante fue la llegada de Don Pai, uno de los destacados reproductores del Criadero Santa Ana, a través del Banco de Potros. Rodrigo fue el encargado de recibirlo. Gracias a esa iniciativa, se cubrieron seis yeguas, y hoy ya han nacido los primeros potrillos de esa cruza.

Un beneficio gratuito, pero de enorme valor, que permite mejorar la calidad genética y proyectar caballos con futuro deportivo y funcional.

Rodrigo Toloza Cid, con Don Pai, uno de los destacados reproductores del Criadero Santa Ana

Las personas beneficiadas están muy felices. Esto nos permite crecer con una crianza de calidad del Caballo Chileno, para disfrutarlo, aprovecharlo y competir”, explica.

Juventud, tradición y proyección

Yumbel
Maximiliano Salazar, 6 años, Segundo lugar prueba de rienda

El entusiasmo de Rodrigo Toloza Cid se ha vuelto contagioso. Cada vez más caballistas de la región se suman, y varios jóvenes ya comienzan a destacarse en pruebas ecuestres a nivel nacional. Es una señal clara de que el trabajo da frutos.

Lo que ocurre en Yumbel es una muestra de algo mayor: el campo chileno se reactiva, las tradiciones regresan, y el caballo vuelve al centro, ahora con más conocimiento, más respeto y mayor preocupación por su bienestar.

Desde el sur, con trabajo colectivo y visión de futuro, el Caballo Chileno sigue escribiendo su historia. Y jóvenes como Rodrigo Toloza Cid están decididos a ser parte activa de ese legado.

Fotos: Cedidas por Rodrigo Toloza Cid, para este articulo.