Yeguada Rafael y Ángel Peralta: un siglo criando el alma del caballo español
Hablar de la Yeguada Agrícola Peralta es hablar de una parte esencial de la historia viva del caballo español. Pocas ganaderías pueden presumir de haber atravesado un siglo completo manteniendo una identidad reconocible, una filosofía coherente y, sobre todo, una manera casi artesanal de entender la crianza del Pura Raza Española sin ceder a las modas pasajeras ni a las corrientes que, en determinados momentos, han amenazado con desdibujar la esencia del PRE.
En un contexto global donde el caballo español vive uno de los momentos de mayor expansión internacional de su historia, la familia Peralta continúa defendiendo una idea muy concreta de la raza: un caballo funcional, noble, bello y profundamente ligado a la cultura andaluza. No se trata únicamente de criar animales espectaculares para la pista o para la fotografía. En la visión de los Peralta, el PRE sigue siendo un compañero útil, equilibrado y versátil; un caballo capaz de emocionar tanto en un reprise de doma clásica como en una romería, una exhibición de alta escuela o una jornada de campo.

Desde el www.canaldelcaballo.es entrevistamos, a Rafael Peralta Revuelta, buscando entender, no solo la filosofía actual de la yeguada, sino también el peso cultural e histórico que existe detrás de uno de los hierros más emblemáticos del caballo español.
Una dinastía ligada al caballo y al campo andaluz
El apellido Peralta forma parte de la memoria colectiva ecuestre española. Su historia está íntimamente ligada al toro bravo, al campo andaluz y al caballo de tradición cartujana. Durante décadas, la familia ha construido una estirpe reconocible, marcada por una selección muy concreta donde el carácter y la funcionalidad siempre han ocupado un lugar prioritario.

Rafael Peralta Revuelta, sobrino del legendario Ángel Peralta e hijo de Rafael Peralta, representa hoy la continuidad de una de las sagas más influyentes del mundo ecuestre español. A lo largo de generaciones, por las manos de la familia han pasado nombres míticos como Indiano, Gallareto, Apolo, Brujo, Limonero o Dólar, todos con el hierro Peralta y todos convertidos en referencia dentro del imaginario ecuestre español.
Ese legado no se ha quedado anclado en la nostalgia. La yeguada ha sabido proyectarse hacia el presente manteniendo intacta una idea central: el caballo español no puede perder su identidad original.
“Tradición e innovación no están reñidas”, explica Rafael Peralta R. durante la conversación. Y probablemente esa frase resume buena parte del éxito de la casa. Porque la modernización del sector, las nuevas disciplinas deportivas y la internacionalización del mercado han obligado a todas las ganaderías históricas a adaptarse. La diferencia está en cómo hacerlo sin renunciar al alma de la raza.
Andalucía como origen y como identidad
Resulta imposible entender el modelo de cría de la Yeguada Peralta sin comprender la importancia que tiene el territorio donde nacen y crecen sus caballos. La Baja Andalucía, el Valle del Guadalquivir y las marismas forman parte de la genética cultural de esta ganadería.
Rafael Peralta Revuelta recuerda cómo tradicionalmente se ha asociado esa zona húmeda y abierta con ciertas particularidades del caballo andaluz, especialmente con ese movimiento elevado de rodilla tan característico de algunos ejemplares históricos.
Más allá de la explicación romántica, existe una realidad zootécnica evidente: el entorno condiciona el desarrollo físico y mental del caballo. Los Peralta continúan defendiendo una crianza en libertad, en contacto permanente con el campo y con espacios amplios donde el potro pueda desarrollarse de manera natural.
Esa filosofía resulta especialmente relevante en una época donde muchas explotaciones tienden hacia sistemas más intensivos. En Peralta siguen convencidos de que un caballo equilibrado comienza a construirse desde el bienestar diario.
“Criamos caballos felices”, afirman desde la casa. Y aunque la frase pueda sonar sencilla, encierra una visión muy concreta de la crianza: un caballo sano física y mentalmente transmite ese equilibrio posteriormente en el trabajo, en la doma y en la relación con las personas.
Esa «magia y chispa » andaluza como elemento diferenciador
Cuando se pregunta a Rafael Peralta R. qué distingue realmente a sus caballos frente a otros PRE, la respuesta no gira únicamente alrededor de la morfología o de los resultados deportivos. Habla de esa “magia y chispa ” de un carácter especial profundamente ligado al sur de España.

Es una idea difícil de medir técnicamente, pero perfectamente reconocible para quienes conocen bien el caballo español. Existe un tipo de expresividad, de presencia y de conexión emocional que determinados caballos poseen y que trasciende cualquier estándar morfológico.
La yeguada busca precisamente esa combinación entre nobleza, funcionalidad y personalidad. No persiguen un caballo exclusivamente diseñado para ganar morfológicos ni un atleta construido únicamente para la competición de alto nivel. El objetivo es un caballo completo.
Por eso, cuando Rafael Peralta R. resume los pilares de su selección, aparecen tres conceptos esenciales: carácter, belleza y polivalencia.

El primero es probablemente el más importante. El temperamento sigue siendo una obsesión dentro de la ganadería. Buscan caballos nobles, inteligentes, con disposición al trabajo y emocionalmente estables. En tiempos donde la espectacularidad visual domina muchas veces el mercado, Peralta insiste en mirar también lo que no se ve a simple vista.
La belleza, naturalmente, forma parte inseparable del PRE. La majestuosidad, la armonía y la expresión continúan siendo rasgos irrenunciables. Pero siempre subordinados a la funcionalidad.
Y ahí aparece el tercer concepto: la polivalencia. El caballo Peralta debe poder servir para múltiples funciones. Desde el ocio hasta la alta competición. Desde el trabajo de campo hasta la exhibición. Esa versatilidad, sostienen, es una de las grandes virtudes históricas del caballo español y no debería perderse jamás.
Funcionalidad frente a estética
El debate sobre funcionalidad y morfología lleva años instalado dentro del mundo ecuestre , no importa la raza. La expansión internacional del PRE y el crecimiento del mercado han provocado en algunos casos una tendencia hacia modelos más exagerados, donde la estética parece imponerse sobre la utilidad.
La posición de la Yeguada Peralta es clara.
“No debemos desvirtuarnos”, señala Rafael Peralta R. La preocupación existe especialmente frente a determinadas tendencias que buscan caballos excesivamente altos o morfológicamente impactantes, pero menos funcionales.
Para la casa Peralta, el futuro del PRE pasa inevitablemente por conservar su utilidad. Un caballo español debe seguir siendo un caballo práctico, manejable, cómodo y capaz de desenvolverse en distintos contextos.
Esa idea explica también la manera en que trabajan la doma y la orientación deportiva de sus ejemplares. A diferencia de otras ganaderías muy especializadas en disciplinas concretas, Peralta apuesta por una selección más abierta. Observan al potro, analizan sus aptitudes naturales y es el propio caballo quien termina marcando hacia dónde puede desarrollarse mejor.

Algunos muestran condiciones excepcionales para la doma clásica. Otros destacan en alta escuela o equitación de trabajo. Pero el denominador común debe ser siempre la funcionalidad.
Los resultados deportivos demuestran que esa filosofía puede convivir perfectamente con la alta competición. Uno de los ejemplos más destacados fue QUINTO AP, ganador de la Kür del Gran Premio de Doma Clásica en SICAB 2018.
La «atrevida» apuesta por las capas diluidas
Uno de los capítulos más interesantes de la evolución reciente de la yeguada ha sido su trabajo con capas diluidas, tradicionalmente un tema controvertido dentro del PRE.
Rafael Peralta R. reconoce que tanto su padre como su tío Ángel siempre tuvieron un punto innovador dentro de una estructura profundamente tradicional. De forma puntual aparecían ejemplares bayos o con tendencia a capas diluidas, algo que despertó interés dentro de la casa.

El contacto y el intercambio de información con el criador Paco Martí terminó reforzando esa línea de trabajo. Sin embargo, los Peralta marcaron desde el principio una diferencia importante: el color jamás podía convertirse en el objetivo principal.
“Lo importante era la funcionalidad”, insiste Rafael.
Esa idea resulta fundamental para entender su enfoque. La capa no debía ser un reclamo vacío, sino una característica añadida dentro de un caballo completo.
El caso más emblemático fue Quedado AP III, probablemente uno de los PRE diluidos con mejor trayectoria deportiva de la historia reciente. Sus resultados en Alta Escuela y Equitación de Trabajo terminaron desmontando muchos prejuicios que existían alrededor de estas líneas.
La experiencia dejó una conclusión clara para la yeguada: la calidad y la funcionalidad están siempre por encima de cualquier discusión estética.
El Pura Raza E spañol como embajador cultural
La Yeguada Peralta no entiende el caballo español únicamente como un producto ganadero. Lo considera un símbolo cultural.
Sus ejemplares han recorrido los cinco continentes participando en espectáculos, exhibiciones y competiciones, actuando muchas veces como embajadores silenciosos de la cultura ecuestre española.
Esa dimensión cultural resulta especialmente visible en una familia donde el caballo siempre estuvo ligado al arte ecuestre tradicional, a la doma vaquera y al imaginario andaluz.
En tiempos de globalización, el PRE se ha convertido también en un fenómeno internacional. La demanda crece de manera constante en mercados muy diversos y la yeguada trabaja actualmente con clientes en países como Estados Unidos, México, Costa Rica o Tailandia.

Sin embargo, Rafael Peralta R. identifica un foco especialmente importante en Centroeuropa. Alemania, Holanda, Bélgica o Austria representan hoy algunos de los mercados más dinámicos para el caballo español.
Y el perfil del cliente ha cambiado profundamente.
Antes predominaba la búsqueda del caballo ya domado y terminado. Hoy existe un interés creciente por la genética, las líneas concretas y los potros jóvenes. Muchos aficionados internacionales buscan participar desde el inicio en proyectos de cría y desarrollo.
La yeguada se ha adaptado a esa realidad manteniendo, eso sí, una línea muy clara: crecer internacionalmente sin perder la identidad original.
Comunicación digital y proyección global

Otro de los elementos que explica la proyección actual de la Yeguada Peralta es su capacidad para comprender la importancia de la comunicación digital.
Las redes sociales han transformado completamente la manera en que las ganaderías se relacionan con aficionados y clientes. Hoy un caballo puede ser seguido desde cualquier parte del mundo prácticamente en tiempo real.
Rafael Peralta R. reconoce el orgullo que supone recibir mensajes constantes de seguidores atentos a cada publicación, cada éxito deportivo o cada nacimiento importante.
La comunicación digital ya no es simplemente una herramienta promocional. Se ha convertido en una extensión de la propia identidad de las ganaderías. Y en el caso de Peralta, sirve además para reforzar un relato muy concreto: el del caballo español como patrimonio cultural vivo. En instagram lo encontramos como @spanishhorse
Preservar la esencia
Quizá el aspecto más interesante de toda la conversación sea la sensación permanente de equilibrio. La yeguada mira hacia el futuro, trabaja en mercados internacionales y se adapta a nuevas demandas, pero sin perder nunca de vista su raíz.
El gran objetivo estratégico de la casa parece resumirse en una idea sencilla: preservar la esencia original del caballo español.
Eso implica defender determinadas características históricas de la raza incluso en un contexto donde muchas corrientes empujan hacia modelos más comerciales o especializados.

Peralta sigue reivindicando un caballo criado junto al toro bravo, ligado al campo andaluz y construido desde la funcionalidad real.
No buscan únicamente un caballo para ganar concursos morfológicos ni un especialista extremo para una única disciplina. Aspiran a mantener vivo un tipo de caballo completo, equilibrado y reconocible.
Y probablemente ahí reside el verdadero valor de una yeguada centenaria: en haber entendido que la evolución no consiste en romper con el pasado, sino en saber avanzar sin traicionar aquello que hizo grande a la raza.
En una época marcada por la rapidez, las tendencias pasajeras y la presión comercial, la Yeguada Peralta continúa defendiendo algo cada vez más escaso: tiempo, criterio y coherencia.
Un siglo después, el hierro Peralta sigue representando mucho más que una marca ganadera. Representa una forma de entender el caballo español. Y, en cierto modo, una forma de entender también la cultura ecuestre de España.
Fotos cedidas para este reportaje por Rafael Peralta Revuelta
(Creditos a quién corresponda)


